Volver

4 de julio de 2022 · Derechos Humanos

Los "invisibles" presos políticos de Bolivia

Por El Oriental

Bolivia está a punto de alcanzar un centenar de presos políticos: en un año y siete meses, la dictadura acumula 90 presos políticos, dos de los cuales han fallecido dentro de la cárcel, sin atención médica y con muestras de tortura.

De todos ellos, 10 son mujeres, desde la dirigente cívica de origen indígena Florinda Justiniano —quien se atrevió a bajar una bandera del partido de gobierno, el Movimiento al Socialismo, cada vez más reconocido como una organización criminal— hasta la expresidenta constitucional Jeanine Áñez, quien por mandato constitucional asumió la presidencia en 2019 después de un mega fraude cometido por el dictador Evo Morales Ayma.

La desventaja que tiene Bolivia en comparación con otras dictaduras es que, si bien ya se habla internacionalmente de Bolivia como una dictadura en foros, conversatorios y eventos, esto todavía no es suficiente, cuando dentro del país algunos políticos, incluso siendo "opositores", temen reconocer este síntoma que está llevando a Bolivia a vivir, en el corto plazo, la peor persecución de su historia contra opositores.

Elvira Parra, presa hace más de 2,650 días (7 años y 3 meses), sufre de cáncer y teme terminar igual que su compañero de institución Marco Antonio Aramayo, quien murió después de más de 7 años preso, acusado de corrupción cuando fue él mismo quien denunció los actos de corrupción cometidos por dirigentes y funcionarios de gobierno muy cercanos al dictador Evo Morales.

En la gestión del dictador Luis Arce Catacora, el primer preso político es Mario Bascopé, de la Resistencia Juvenil Cochala, quien lleva 611 días preso. Lo tienen encerrado después de haberlo secuestrado, golpeado y trasladado de una cárcel a otra para incomunicarlo con su familia; ha tenido problemas médicos graves y, hasta ahora, solo le han imputado delitos que ni la misma dictadura ha podido justificar.

Le sigue Marce Rivas, con 592 días encerrado. Fue director de Migración y, al igual que todos los presos políticos, permanece con detención preventiva indefinida.

El primer militar encerrado por la dictadura del MAS es el excomandante Alfredo Cuéllar, quien lleva 587 días preso. Cabe recordar que la dictadura ha presionado a los militares para someterse a procesos abreviados, autoculpándose en una figura totalmente inconstitucional, a la que algunos se han dejado arrastrar creyendo que la dictadura cumplirá con el trato de soltarlos antes.

Como muestra la organización Global Human Rights League, al 4 de julio hay 28 presos políticos con más de 400 días de encierro, entre ellos la expresidenta Jeanine Áñez, con 478 días, y la exministra de Salud, María Eidy Roca, presa domiciliaria hace 441 días, por haber tocado algunos de estos casos.

Otros 14 presos políticos llevan entre 365 y 400 días de cárcel.

La única manera de detener estas violaciones a los derechos humanos de los opositores es que los propios bolivianos hagan visible la dictadura. Mientras no se hable fuerte y claro de este grave problema dentro de Bolivia, será mucho más difícil ayudar a los presos políticos, nos dijo Eva Sara Landau, de Global Human Rights League.

Bolivia es una dictadura y hay que tratarla como tal, sin las consideraciones que podría merecer un gobierno democrático, si de verdad se quiere detener la persecución, el encierro y el exilio de las voces opositoras.

Eva Sara Landau

Facebook

Twitter

Compartir esta página